100 días en América – te falta Mujica, baby…

2015 me llevó 100 días a las tierras donde nací. Fue un gran regalo el poder respirar aire american desde México a Argentina, desde Bolivia a la supuesta patria bolivariana, Venezuela y Colombia, mucha Colombia. Me tocó vivir, disfrutar y sufrir un continente en parte en auge, en parte en declive. Pero también me tocó refrescar y mucho lo mejor que tiene: su gente. Un breve repaso personal de ese regalo…

Bolivia
Fue tal vez la experiencia más amena y es que a 4.000 metros de altura todo es mucho más zen. En La Paz armé para la FPP local y la Akademie de DW un workshop que estableció un Pop-Up-Newsroom [seguir enlace parte superior]. Casi cualquiera es periodista y cualquier redacción se adapta a cualquier evento ad hoc, se trataba de demostrar eso. Nuestra meta era elaborar en una semana un programa infantil para TV en cinco días. Creo que aprendí yo más que los ‘alumnos’, los periodistas bolivianos se inventaron con #Tofes un programa de 15 minutos casi sin recursos pero con mucho talento. Hasta me dio para hacer de las mías.

Por lo demás poco pude percibir de Evo y su política, pero creo que dentro los proyectos populistas es el que hace la labor más sólida, me refiero a esa seudo izquierda populista y excluyente que surgió con los K en Argentina, Correa, Evo y Maduro. Mientras que Venezuela colapsó y que Argentina le sigue de cerca, Bolivia crece y hace sus deberes, hasta apuesta por una sostenibilidad económica, abandonó la última plaza de la región para poder mirar con optimismo al futuro.



Argentina

Perdió y mucho… la demencia la llevó a un gobierno sin sentido, populista y alicaído. Vendiendo supuestos logros sociales que eran poco más que limosnas, insultos en realidad. Una supuesta ideología, la K, que en realidad es hueca, que vende valores, pero no los aplica. Terminó con un sinfín de ñoquis chupando del estado y dejando una herencia a un nuevo gobierno de tinte conservador.

Lo vil de lo K se percibe en la fase de entrega del poder y de la resaca post-robo. La Fernández no participó en la toma de Macri, los K residuales intentan hacer balance de gobierno a los 30 días. Argentina duele, pero ya pasó lo peor… la década del odio y la demencia. Es una típica latinoamericana, los izquierdistas fake hacen yoga, ven conspiración por doquier y propagan odio – creo que no entendieron lo que significa ser de izquierdas…


Venezuela

Un país colapsado. Y una revolución en las urnas… la Asamblea Nacional pasó a manos de la oposición pero con trucos sucios y decretos, el demencial Nicolás Maduro hace todo lo posible para evitar lo inevitable. Hugo Chávez te podía gustar o no, podías compartir su ideología o no, pero era un tipo carismático, convincente. Su delfín no lo es. Maduro es un fracaso rotundo y una gran decepción para el chavismo.

El país está en ruinas, falta todo. Y las medidas de Maduro para, supuestamente, salir de la tenaz crisis, generan de lo más absurdo: dictando precios hace desaparecer lo que sea del mercado y nace uno paralelo que – vaya logro – le sirve a los adinerados.

Maduro tiene definitivamebte los días contados, pero el país sufrirá su desmadre por décadas… un verdadero patán.



Colombia

Mi casa. El país malvive, tiene su politiqueo estándar para América Latina, ni Uribe ni Santos, ni Petro ni Peñalosa… ninguno de ellos es limpio, ni serio. La salud pública es un desastre, la gestión de Petro dejó una Bogotá sucia y colapsada, su sucesor no tiene ideas. Uribe es el hombre del odio… pero el país aguanta.

Necesita sacudir las pulgas de la corrupción, las que hacen de la paz un negocio… necesita darle enseñanza sólida a sus chicos, reformar las EPS, subir los salarios de esclavo de sus gentes, eliminar el pensamiento elitista [los estratos]… en realidad, un desatre.

Pero es un país, una sociedad con mucho potencial, el más grande de toda la región tal vez. Es mi casa, me dio todo, hasta mi gran amor.



México

DF, Ayotzinapa, Guadalajara… cubrí el aniversario de los asesinatos de Guadalajara. Un caso más, un país podrido y hermoso. La violencia es culto y para un periodista-turista poco importa. Estamos, nos vamos y … todo sigue igual. Miles de personas mueren por mes, víctimas de una industria narco-estatal.

Hay gestos, hay lágrimas, hay promesas… pero no hay compromiso a un verdadero cambio. El mejor títere es presidente y que siga la fiesta. Duele, porque el orgullo de ese país y su actitud forman nuestra identidad latina, más que los resentidos del Río de la Plata u otros en la región. México tiene cáncer y dificilmente se lo puede curar… su casta narco-política. Que pena, porque amo México.

Fueron 100 días en América, lo suficiente para renovar el amor por mi continente, aprender mucho, desenmascarar el populismo trucho y darse cuenta que a los zurdos de mentira les falta Mujica – no es que el Pepe sea un d10s (no exíste) – pero sí definitivamente más honesto que ‘la terca’ & cia.


Más de medio millón de ‘impressions’ en Twitter… #yeahbaby

yeah