Chorros

Ladrón, asaltante, o alguien que de alguna manera roba (quizas con precios altos).
También se usa como verbo: chorrear

Me gustaría decir que nací en Nueva Caledonia o Auckland, pero no, soy sudamericano. Lo peor, no lo quiero ni puedo negar. ¿Es grave? Lo es. América Latina da la impresión de no poder avanzar, de quedarse estancada en un estado de mediocridad absoluta. ‘Una manga de ladrones del primero hasta el último’, decía emputado Jorge Batlle sobre los argentinos. Generalizar no es bueno, pero lo que demuestra la casta política no es otra cosa que el iceberg de sociedades enfermas. América heredó de España el cotilleo, el rumor, la codicia, la envidia, el resentimiento y lo cultiva de manera perfecta. Se pierde en observar al otro, en destrozar – eso sí, con besitos de saludo y palabras cariñosas.

La enorme trama de corrupción del gigante de la construcción sacude a la clase política latinoamericana, de izquierda y de derecha. En 2015 la policía de Brasil detenía a Marcelo Odebrecht por la trama de corrupción de la estatal Petrobras. Lo que siguió fue un terremoto: los secretos que conoce el presidente  de la mayor constructora de América Latina son de tal calibre que pueden hacer caer gobiernos en toda la región, los tentáculos se extienden a toda Latinoamérica, hasta los bolsillos de los presidentes, el caso más actual: la detención de Ollanta Humala en Perú.

Pero salpicados están casi todos los gobernantes, las palabras de Batlle, una profecía. Perú es tal vez el mejor ejemplo en la región. Todos sus presidentes en democracia se ven salpicados por algún tipo de escándalo, todos han sido perseguidos por la justicia. Dos están en prisión, uno prófugo. Desde García a Humala, todos chorros. Kuczynski no será la excepción, es cuestión de tiempo.

Este post no tiene ningún fin más allá del lamento. Argentina fue saqueada por una cazabobos y sus ciervos siguen devotos la estela de la K, el deterioro político argentino es lamentable. Más al norte también Santos se ve salpicado por Odebrecht, pero da igual, pronto residirá en Londres, así como Toledo ya se esconde en Estados Unidos y Correa lo hará pronto en Bélgica. Mientras, los pueblos desvalijados seguirán ejercitando su odio y envidia, micro emprendedores de la hipocresía que se merecen.

Quiero un pasaporte neozelandés.