En Guatemala ganó un humorista, en Argentina se retira la Drama-Queen. Queen K, la mujer del odio, de lo patético, del desprecio… y la soberbia. Con Cristina Fernández la Argentina retrocedió económicamente, pero eso es cíclico y remediable. Lo peor es que se hundió intelectualmente. Ese problema es más difícil de subsanar, su efecto fue como el del consumo de alcohol desmesurado, quemó neuronas, destrozó mentes.

Un discurso corto, intelectualmente chiquito. Tergiversó, dividió… todo para mantener su reinato. Ahora implantó peones con su hijo Máximo y la hermana del difunto expresidente Néstor Kirchner, Alicia Kirchner. Controlan la provincia de Santa Cruz, su feudo, a piacere. La idea de perdurar en el tiempo le exita. Lejos de ofrecer un ‘modelo’ real, el reinato K se centró en gestos y limosnas.  

400 pesos

400 pesos (26 euros) por mes es el ‘seguro al desempleo’ que regala el gobierno tan social, tan pro DDHH, tan por la igualdad. 450 pesos me costó el asado en un restorán del microcentro ayer. El ‘regalito K’ por niño es de 800 pesos mensuales, 52 euros. Mejor es la jubilación mínima, la legal, la que muchos cobra. Muchos que antes no cobraban nada, en su afán de superar a Santa Eva, Cristina estableció la jubilación mínima en 3.000 pesos, 200 euros. Esto cuando la vida en BA es más cara que en Berlín, mucho más. Parece que los gorilas que tanto detestan entretanto viven en el espejo de ellos mismos. Pero de nada sirven esas limosnas ahora, en un ejercicio democrático, los argentinos se sacudieron el peronismo K y con ello a los gorilas que recuerdan más al gobierno de Galtieri que a un ejecutivo en democracia. Y parecía que los más desfavorecidos no se iban a dar cuenta. Calculó mal la reina, el pueblo la bajó del trono. Carga con la culpa su lacayo Scioli. El pobre hombre, encandilado por la bell.., la intel.. por la ‘reina’, se embarcó en una campaña que demostró la sensatéz de los argentinos.

Macri no brilla, su discurso es tecnócrata e insipido. No será un gran presidente, pero será un buen administrador. Nada más. Un eslabón para unir a la Argentina patética con la Argentina post Macri. Un lugar definitivamente mejor.

Mañana me voy de la Argentina, con calma de dejar este país que es tan mío (y no sé por qué) en una situación mejor. Sí creo que va a ganar Macri, pero eso ya no importa, importa que se acabaron el desprecio y la soberbia.