Las encuestas son solo eso y lo que pasó en la primera ronda de las presidenciales en Argentina da fe de ello. Ahora la tendencia se invirtió y según la encuestadora Elypsis la intención de voto para el balotaje sería de 48% por ciento para Mauricio Macri contra el 37% de Daniel Scioli, 6% sería en blanco y el 8 por ciento corresponde a indecisos.

Otro dato que me parece aún más importante es que mientras Macri retiene la totalidad de sus votos, apenas el 71% de los votantes de Scioli afirma que volverían a votarlo. Además, Scioli perdió para lo que llaman el ‘kirchnerismo’ – poca sustancia tiene ese ‘ismo’ – el conurbano bonaerense. El ‘Modelo’, así denomina Cristina Fernández su política, no convenció a los más desfavorecidos. En el conurbano se dieron cuenta que los subsidios K son meras limosnas.

Apenas 26 euros mensuales es lo que recibe un argentino cuando cae en desempleo, un destino común en una economía destartalada. 52 euros por niño recibe una familia, todo eso en un país con costes similares a países europeos. Argentina no cierra, ni su politiqueo ni un planteamiento seudo peronista, de burdos tintes nacionalistas y con una jefa de estado saliente con el nivel de una mesera de un prostíbulo en el Abasto. CFK, su séquito y su discurso convencen más a emigrantes argentinos, esos que sueñan con un gran país que hace rato se desplomó.

No es que Macri sea un salvador o un gran visionario y regalarle otro ‘ismo’ es algo de la prensa simplona, el ‘Macrismo’ no existe, pero Macri se prefila como un candidato que le puede devolver la credibilidad a un país que literalmente perdió todo crédito.

Con Scioli #Argentina terminará así…

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