El SARS-CoV-2 llegó e hizo colapsar no solo a los sistemas sanitarios, también ayudó a derribar fachadas. Esa de la hipocresía o la de los inventados estados de bienestar del sur de Europa, colapsando a los siete minutos de la emergencia y echándole la culpa – como de costumbre – a aquellos que hacen las cosas bien. Dejó claro, además, que los que menos nos importan, los más vulnerables son los adultos mayores. Olvidados en hogares rancios y muriéndose como animales, eso sí, un aplauso para los ‘cuidadores’. El mundo se encuentra en cuarentena, un diario de la pandemia…

Face/Off

La pandemia abrió las compuertas a lo peor del ser humano. En las calles los más jóvenes, confiados de su baja letalidad, tosiéndole en la cara a los demás, festejando por las noches. A los pocos días del confinamiento la ‘producción’ de contenido basura en redes sociales fue insoportable. Pero a medida que pasan los días caen las fachadas, los egos enfermos se siguen disputando desesperadamente ese espacio en redes, el silencio no llega, sólo la desesperación. ¿Estoy solo? ¿Puedo con este distanciamiento social? ¿Sobreviviré a unos meses con las personas que supuestamente más quiero? ¿No es hora de acabar con el aislamiento ya? De golpe, una vez más, le dan prioridad a tomarse un helado al sol en detrimento de la salud de sus ‘abuelos’.

El estado se verá forzado a subir las penalizaciones, a cuidar a los más vulnerables. Recetas ad hoc de un sistema global que no piensa más allá. De paso colapsa la economía y los ‘filósofos’ se dedican a debatir a quién se prioriza en triage y si es mejor levantar todo y salvar la economía. Se gastan miles de millones en una carrera perdida en mantener el status quo. ¿Se trata de una reacción desmesurada?

Deaths 2020 compared in the same time period (Jan 22nd > Apr 6th) and split by cause. Source: worldometers.

Coronic

La humanidad no acepta que con esto el mundo cambió, con un virus de baja letalidad y de simple manejo si no fuera por la incompetencia y el pánico. Como seres medievales algunos pueblos levantan barreras, se cierran fronteras y en Estados Unidos crece la venta de armas.

The roñas

En Europa y el mundo se mira con recelo al sistema alemán y los pocos muertos registrados, algo reprochable y dudoso para los resentidos. Y una vez más se demuestra que la prolijidad y el ahorro sirven. La sana austeridad de Alemania le dio para afrontar desde lo económico a la crisis, la solidez de su sistema sanitario público ayudará a lidiar con la amenaza del maldito virus. Los entusiastas del pánico gastaron todas sus balas en las primeras semanas del encierro, las primeras de muchas. Además, piden más rescata, más plata ¿Para qué? Para tener máquinas nuevas y no saber operarlas? En la ecuación del bienestar alemán hay una variable mental importante, hay humildad. Eso es algo que los países del sur de Europa – y ni hablar los de América – desconocen por completo. Allá la ecuación es otra: resentimiento + codicia = sos lo que sos. No soup for you!

La seriedad es medible en los gastos de salud, estas son las cifras de Alemania para el año 2019:

Covidiots

Como especie nos falta seriedad. Somos lo que somos. Y los que nos aislamos ya antes de esa pandemia mental del ego-humano entendemos mejor lo que pasa, pero ¿de qué sirve? De poco. Ahí están, con sus juguetes, lo material y las falsedades que se derrumban con cada minuto que tienen que mirar a un espejo.