La Covid-19 no se irá rápidamente. Pero las ganas de salir a sentarse en lugares mediocres, con gente mediocre y tener intercambios superfluos pueden con amplios sectores de la sociedad.

Las ‘primeras imágenes’ de la ‘nueva realidad’ muestran a seres necesitados de otros para … todo. Me aburrí con mi familia, mi pareja, mi affaire, conmigo… necesito salir de tener que estar expuesto a lo que en realidad es mi núcleo. ¡Qué fracaso!

Siempre salís y ves a los que se metieron ‘sin querer’ en ese proceso de procreación de la especie, zombies con caritas de pánico. No les quiero tender una mano porque francamente no los entiendo, mejor dicho, no me interesan. O te cruzás con esa mujer aferrada a la juventud, casi 50 y corriendo, tratando de escapar de la vida misma. ¿Por qué no hice …? Desesperación por doquier versus un gobierno ejemplar que piloteó la crisis sin drama.

L — Why do you want to eat with me?

D — Because we never get a chance to eat in L.A.

L — Because we’re not friends.

D — We’re not friends because we never spend time together.

L — We don’t spend time together because I don’t want to spend time together.

D — Is it possible that you have a little room for growth?

L — No. Duckstein,I think we’ve taken us about as far as we can. There will be no lunch, no breakfast or dinner. There won’t be a snack. There won’t be coffee. There won’t be a drink. And hopefully there won’t even be another bump into.

D — I feel badly for you …

¡Dejáme salir! ¡Dejáme mostrar! ¡Dejáme zafar de lo que me rodea en la intimidad porque me mato! Y de ahí se inventan lo que sea, conspiraciones, excusas, ficción.

 

Y claro, si el deterioro de la sociedad pasa por ahí, los gráficos que subrayan los logros peligran. Chocan con esto: semana tras semana salen los raritos a pedir ‘libertad’. ¿Para qué? Para tomarse esa triste cerveza en la calle con carita de desesperación buscando arrancarte una charla.

Yo cambio la vereda si veo que puedo ser presa de un intercambio de la desesperación de otros, con otros. Pensé que con cada año llegaríamos a más. Pero no, crecen los creyentes, los lambones, los conformistas, los serviles… éramos más punk. Y visto desde lo dadaísta es, en realidad, muy gracioso. Si no fuera tan, pero tan lamentable.