No hubo sorpresa en Suecia. El Nobel de la Paz fue a parar a Túnez, señal del miedo de la comunidad internacional al creciente extremismo islamista. Más se lo merecería definitivamente Colombia, una país que desde la base se volcó a la reconciliación. Pero tal vez sea muy pronto galardonar meras declaraciones de intenciones en entornos no estables.

Pero esa inestabilidad decrece, cada vez son menos los que boicotean el proceso de paz, como comentaba el enviado especial para la paz en Colombia, Tom Koenigs en una entrevista con DW: ‘los que están a en favor de la paz, hablan del futuro, mientras que los que están en contra, hablan del pasado…’.

A Colombia la espera un largo y difícil camino hacia la paz. A unos 50 kilómetros al este de Medellín, varios miembros de ONGs nacionales y alemanas se ponen en marcha hacia la pequeña localidad antioqueña de San Francisco. Colombia se encuentra más cerca que nunca de finalizar décadas de conflícto… a pesar de los muchos obstáculos que se presentan en el camino. Para ello la reconciliación a toda escala es necesaria. Aquí, muy lejos de la mesa de negociación de La Habana, el trabajo de base es vital vez el más importante para llegar a la paz. Antiguos miembros de la guerrilla y sus víctimas reconstruyen la capilla de San Francisco. Una tarea conjunta para poder volver a sentarse cara a cara y así, enfrentar los fantasmas del pasado.

 

La idea de los encuentros entre ambos grupos es lograr que los participantes reflexionen y evalúen su conducta de pasado y así abrir el camino para una nueva convivencia, en el poblado algunos vecinos formaron tanto parte de las Farc o del ELN y fueron los verdugos de sus vecinos. Para el padre Renzo Espinoza todo parte desde el perdón.. desde la Confraternidad Carcelaria de Colombia y con ayuda alemana asisten a víctimas y victimario:

“Basicamente el proyecto Árbol Sicómoro tiene que ver con un programa de comunidad restaurativa de la Confraternidad Carcelaria de Colombia, es un programa que nació bajo inspiración de lo de Ruanda, hace muchos años atrás en los conflictos internos de este país. Y a raíz de que todo ese proceso del país, de las víctimas, de los victimarios, después el perdón pues poco a poco fue creándose la inquietud de cómo poder sanar esas heridas para que hubiera como en cierta manera ese perdón, ese olvido ante tanto daño que se hizo”, sostiene Espinoza.

Daños muchas veces irreparables. Los encuentros de las así denominadas ‘comunidades restaurativas’ son la base para avanzar hacia la paz. Las fundaciones alemanas ‘Hoffnungsträger’ y ‘Seehaus’ brindan apoyo a los activistas locales, para su director, Markus Witzke, reestablecer el espacio comunal tiene prioridad.

Escuchar… entender… pedonar. Sólo así se pueden dejar atrás más de 50 años de conflicto armado con un saldo de más de 220.000 muertos. Y sólo así se encontrará una solución sostenible para las próximas generaciones. Y es que la guerra tenía lugar entre vecinos, a unos cien metros de la capilla se encuentra el antiguo cementerio de la guerrilla, ahí sepultaban a sus camaradas caídos.

CCC
Lina Hernández Nassif, coordinadora nacional del programa Árbol Sicómoro y Olga Lucía Aristizabal, vecina de San Francisco

Un lugar cargado de simbolismo para Olga Lucía Aristizabal, su marido fue asesinado a pocos metros de la capilla por los guerrilleros, ella recuerda sus palabras:  “A mi me vienen a matar, yo no me voy. Me tienen que matar aquí. Pues como el dijo así sucedio, a el lo mataron en el patio de la casa, delante de mi, de mis hijos. Mis hijos se habían acabado de dormir, pero de todas maneras mis hijos cuando se levantaros y se despertaron con mis gritos ‘Mataron a mi esposo, mataron a mi esposo’… entonces ellos se levantaron y vieron al papá tirado, que lo dejaron en el patio de la casa”, así recuerda Aristizabal aquella trágica jornada, visitando el cementerio de los guerrilleros junto con la coordinadora nacional del programa Árbol Sicómoro, Lina Hernández Nassif.

Y a pesar de lo ocurrido, almuerzo en común. Durante la pausa siguen las charlas entre víctimas y exguerrilleros – renacen amistades y las antiguas diferencias terminan en la basura de la historia. Y así, a pesar de todas las adversidades, Colombia construye la paz y su futuro, deconstruyendo su pasado violento…

El otorgar un tal vez prematuro Nobel de la Paz a los artífices colombianos de la paz podría haber sido, no obstante, una crucial señal de apoyo a un de por sí frágil proceso, ya que ciertas narco élites no hallan como minar la salida a 50 años de miseria, especialmente por temor a ver mermados sus ingresos o a tener que responder por los crímenes cometidos durante el conflícto armado.


La entrevista completa con Koenigs: