Staatsferne

¿Por qué protege Alemania a sus medios públicos con recelo? ¿Y por qué son éstos públicos y no estatales? La radiodifusión pública tiene el mandato constitucional de contribuir a la formación de la opinión pública e individual y, por lo tanto, contribuir a una comunidad democrática que funcione. Una lección aprendida como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y como alternativa a la radio estatal organizada centralizada de la dictadura nazi. Los medios públicos alemanes de hoy pertenecen únicamente al público en general, que a su vez los controla, a través de los órganos de supervisión a los que diferentes grupos de la sociedad envían representantes.

Con sus programas en radio, televisión e Internet, los organismos de radiodifusión públicos ofrecen a todos los ciudadanos la posibilidad de participar en la libre y democrática formación de opinión y contribuir con sus posturas a la diversidad de opinión periodística en Alemania. No está sujeto a intereses privados o estatales, sino únicamente al bien común. La radio-televisión pública es, por tanto, económica y políticamente independiente. Esta independencia debe ser preservada contra los intentos de influencia.

La información independiente está garantizada por el principio de financiación solidaria de los medios públicos. Este principio garantiza a todos los ciudadanos el libre acceso y no cifrado a la oferta de programas públicos, teniendo en cuenta su capacidad financiera. Hay grupos, especialmente los extremos de la sociedad, que critican ese modelo y que no ven reflejadas sus posturas extremas en estos medios públicos y que desean minar el modelo de financiación cuasi obligado. En tiempos de pagos a Netflix, DAZN u otros servicios de ocio, el contribuir a medios imparciales debería ser un orgullo. Pero lo dicho, no todos lo ven así. Los radicales buscan difamar a los medios públicos. Los tachan de mentirosos, de Lügenpresse, por su lectura imparcial y que refleja a todos los actores. Algo impensable en los modelos totalitarios que estos grupos siguen. De hecho, el deterioro de los medios está liderado por tira-bombas como Russia Today o TeleSur, medios de propaganda, armados para desinformar. El polo opuesto al modelo alemán.

A los enemigos de la diversidad de opiniones les encantaría tener medios que reflejen su propia opinión, una autopoiesis enfermiza radicalmente opuesta al periodismo de calidad. La misión del servicio público de radiodifusión se deriva de la Constitución, también está estipulada por la ley, entre otras cosas, en el Tratado del Estado de Radiodifusión. De acuerdo con esto, los servicios públicos de radiodifusión con su grilla de programas “para información, educación, asesoramiento, cultura y entretenimiento deberían contribuir a garantizar la diversidad de opiniones y, por lo tanto, a la formación de la opinión pública”. El servicio universal significa que la recepción nacional de la transmisión debe estar garantizada para el público, así como para una amplia gama de programas para todos los grupos de la sociedad, justo se trata de que el concepto-base es intentar reflejar a toda la sociedad. Es una declaración de principios, pero con una base meditada. De hecho, la mejor que conozco.

Aquí el mandato del servicio público de radiodifusión se deriva de la Constitución alemana (Grundgesetz) y está consagrado en las leyes de radiodifusión y el Tratado de Radiodifusión (RStV). El propósito de la difusión es garantizar la libertad de opinión y la diversidad cultural. A través de sus programas, actúa por un lado como un “medio” técnico. Sin embargo, al seleccionar programas y temas, también actúa como un “factor” porque estos temas, a su vez, influyen en la sociedad con sus necesidades sociales y culturales.

La radio pública también se compromete a mantener un equilibrio en su cobertura, a darle voz a todos los implicados en una noticia, una historia. Estos incluyen el requisito de informes justos e independientes y la obligación de imparcialidad. La representación de las diferentes opiniones en el programa debe ser equilibrada en general. Estos requisitos se aplican particularmente a las noticias o emisiones políticas. Aquí se puede criticar que cuesta hilar fino y se demora la definición de posturas. Por ejemplo: ¿se debe entrevistar a un asesino como Maduro u Ortega? ¿Darles pantalla? Un tema complejo.

La cadena federal alemana ARD, la fusión de todas las emisoras regionales, consta de nueve emisoras estatales independientes. En el marco de esta estructura federal predeterminada, los organismos de radiodifusión estatales cooperan con el objetivo de lograr la máxima eficiencia. Por lo tanto, la ARD organiza programas, instalaciones y tareas colectivamente. El objetivo es crear sinergías y reducir los costos a través de una estrecha cooperación entre las emisoras estatales, cuando sea apropiado, sin poner en peligro la estructura federal y la autonomía de las emisoras estatales. También hay cooperaciones con ZDF, Deutsche Welle y Deutschlandradio.

La estructura federal de la ARD con sus emisoras estatales se elige deliberadamente y encuentra su equivalente en la construcción de la República Federal. El federalismo es un principio político estructural según el cual una comunidad debe estar compuesta por varias comunidades que coordinan sus decisiones pero conservan su autonomía (“unidad en la diversidad”). La República Federal de Alemania es, según este principio, un estado federal con el nivel nacional (Bund), los estados federados (Länder)  y los municipios como niveles federales.

Para evitar el poder de opinión prevaleciente, esta “separación vertical de poderes” se ha transferido en Alemania al sistema de servicio público de radiodifusión. Las emisoras públicas individuales actúan de manera independiente y tienen con sus ofertas perfiles de programas propios. Este sistema de “controles y balances” hace que la ARD sea independiente, una transmisión centralizada – como la mayoría en América Latina – sería más propensa a la influencia política o económica. Una lección de la Alemania nazi y un modelo a seguir para otros países latinoamericanos o europeos que al día de hoy cuentan con medios controlados como España. La imparcialidad e independencia ahí no existe, los contenidos son cuasi dictados del partido de Gobierno. Y es que es el Gobierno el que define los altos cargos y la linea de RTVE. Si cambia el Gobierno, cambian las cabezas. Y cambia la linea editorial.

En Alemania la televisión pública está controlada por los consejos de radiodifusión y administración. Estos comités de supervisión están compuestos por representantes no prescriptivos de varios grupos socialmente relevantes y, en este sentido, representan de la mejor manera al público en general. La difusión pública sirve a todos los ciudadanos y, por lo tanto, debe ser controlada por la propia sociedad. El tamaño y la composición de los comités están regulados de manera diferente por los difusores. Como norma, son representantes de importantes organizaciones, asociaciones, grupos y políticas.

Los gremios

El control de los gremios abarca todas las actividades de los organismos de radiodifusión terrestres. Sin embargo, la atención se centra en el programa, el personal y el presupuesto. Aquí, las tareas de los consejos de radiodifusión y de los consejos administrativos difieren: los consejos de radiodifusión son los principales responsables de garantizar el cumplimiento del programa. Sea la práctica de programas de crítica, participar en la coordinación de las directrices y también en la aprobación de ofertas nuevas y modificadas on-line. También verifican si se cumplen los principios del programa. El director es responsable ante ellos por esto.

En Alemania el Consejo de Radiodifusión de cada ente público está compuesto por miembros de varias asociaciones enumeradas en el respectivo RStV. Estos son por ejemplo los sindicatos, las organizaciones de mujeres, las iglesias y los grupos políticos. Ellos envían a sus representantes de forma independiente. El Consejo de Radiodifusión tiene la intención de representar una sección transversal de la población. Dependiendo de la emisora, los miembros de los consejos de transmisión son enviados por cuatro (por ejemplo, ZDF), cinco (SWR) o seis (MDR) años por las asociaciones nombradas en el RStV. Al mismo tiempo, corresponde a las asociaciones respectivas (sindicatos, Iglesia etc.) definir a sus representantes por elección o nombramiento.

Crítica

Pero la composición de los consejos de radiodifusión es objeto de crítica. Así, el porcentaje de representantes estatales en algunas instituciones es del 50%; esto es criticado como una influencia dominante. El Tribunal Constitucional Federal ha determinado que la composición de los gremios de control es inconstitucional si se produce una influencia dominante de los representantes estatales. Otro punto: las iglesias están representadas en el Consejo de Difusión, pero no hay representantes de ateos y agnósticos. Son poco dinámicos a los cambios sociales, la Iglesia, por ejemplo, pierde cada vez más adeptos, pero aún goza de alta influencia en los gremios. En el país de Nietzsche y Feuerbach un agravio para muchos de nosotros, ateos. Otro punto de crítica es que los contribuyentes no tienen voz ni voto en la composición del Consejo.

Gremios adicionales

El Consejo de Administración de la dirección de la Intendencia, con la excepción de las decisiones del programa, se centra en los asuntos presupuestarios, financieros y de gestión económica. Ejemplo ARD: el presidente del comité de la ARD (GVK) es, en términos simples, el órgano de supervisión de la ARD en relación con las actividades conjuntas de esta red y está compuesto por los presidentes de los consejos de administración y de radiodifusión de los nueve organismos de radiodifusión estatales y Deutsche Welle. La tarea del GVK es la votación y coordinación del trabajo del comité en la ARD. De manera similar están organizados todos lo medios públicos en Alemania.

Pensá siete veces

Nada es perfecto y se requiere que los periodistas, especialmente en los medios públicos, aseguren su independencia. La máxima es la distancia del estado. Por supuesto, los medios públicos se alimentan de fondos públicos, pero los administradores del dinero público no son contratistas, es un buen sistema, aunque aún no optimizado. Como periodista rige: políticos, cuanto más lejos, mejor. Por lo tanto, por favor, colegas: ninguna selfie con políticos. Esto es, además de vergonzoso, una traición a nuestra independencia. Y una traición a esta estructura que, aunque optimizable, es una forma de cuidar esa valiosa independencia del periodismo siempre amenazada por políticos. Como periodista deberías meditar cada entrevista apagada que le hacés a un asesino, no la hagas mejor. Y deberías rechazar toda invitación de empresas para ‘cubrir’. Deberías, igualmente, no vivir cerrado en grupos de periodistas. Es incesto profesional, vivís de las pavadas de los demás. Pero me estoy alejando del tema. Cerrando: Staatsferne, lejanía de lo estatal, un logro a cuidar con recelo. Toca frenar a los medios de propaganda y los medios de dueño que sugieren imparcialidad. Toca mantener lejos a los políticos, pero igualmente frenar el lamboneo tan típico de periodistas mediocres en busca de empuje ilícito e inmoral. Alemania anticipó mucho de eso. Un legado a preservar.