Empujones, patadas, alta tensión… todos ingredientes del clásico del fútbol rioplatense. Una alta tensión histórica pero no por ello cuestionable, parece. La ‘Copa América’ saca lo peor de cada selección, de las hinchadas y no ofrece un espectáculo digno. Uruguay se blindó durante una hora contra Argentina, practicando un antifútbol total. Apenas con un gol en su contra se dedicó a algo constructivo, a jugar.

La tensión en la cancha se traslada a la tribuna, los cánticos de la hinchada argentina eran durante el hímno más actitud patotera kirchnerista que adecuados a lo que debería ser la periferia positiva de un partido de fútbol. El no juego también le valió tres puntos a Venezuela contra Colombia, más que marcaje hubo violencia y una selección de xogo bonito – la colombiana – se contagió y desarmó a la Verdeamarelha con presión, el choque concluyó con empujones y con Neymar y Bacca expulsados. ¿Qué está pasando con el fútbol americano?

Muy lejos de la profesión que demuestran equipos como el Bayern Múnich o el Barcelona en Europa, en América Latina el fútbol es guerra, es destrucción. De no existir el contramodelo del fútbol espectáculo ni se notaría tanto, pero sí exíste.

Más allá de la cancha la actitud de los ‘atletas’ deja mucho que desear, los multitatuados millonarios se pasean por Chile, luciendo sus lujosos autos y estrellando sus Ferraris en pleno torneo.

Mucho más allá de las canchas los líderes políticos comparten esa actitud de ’10’. Son intocables, infalibles, desconocen la autocrítica y en caso de ser criticados reaccionan como Carlos Bacca en el estadio: empujando, bardeando. Más que un empleado público se convierten en D10ses para sus devotos y hacen de la democracia que los parió un entramado que podría ser una democracia de tinte latino, la democracia novelera trucha o algo parecido. En caso de preguntas pasá por el DF, Caracas o Buenos Aires…

De lo que ves en el espacio público latinoamericano podés deducir mucho respecto a sus sociedades y la violencia en la que viven. ¿Cómo llevar a cabo un debate? Haciendo trizas un diario en público como Rafael Correa. ¿Cómo tratás a tus contrincantes políticos? Con todo el nivel y la altura de una CFK. ¿Cómo demostrás integridad? Como el hijo de Michelle Bachelet o el mísmo EPN.

Tensión, voltaje, insultos, fricción, golpes, desprestigio, crispación, tumultos, tramas… todo parte del cotidiano sociopolítico en América. Gana el que grita más fuerte. La vulgaridad como modelo a seguir…

Todo comienza en la cancha. Hace falta más chill out.