Trolls

Me enojo con los trolls. Me enojo. Me enojo cuando leo disparates acerca de lo que nosotros, un medio internacional, supuestamente hacemos ‘en nombre de’. Ahí me gustaría agarrar de las orejas al troll en cuestión, típicamente masculino y peruano o argentina de mediana edad y muy de izquierdas, supuestamente.

Me enojo y no lo hago, ni respondo. También me gustaría darle un tirón de orejas a los lameortos de la jefatura, a los latinos resentidos, al latinaje falso, a sus tramas y la rumorología a todo nivel, también a aquellos que viviendo en Alemania no le dejan un pelo de bien, critican hasta la muerte pero no se van de acá. Deberían. O la típica:

Me enojo con los trolls digitales, esos falsos izquierdistas o muy bobos debido a una lobotomía real o una radicalización digital. Les debería explicar que justamente una de las consecuencias y de los aprendizajes de la Segunda Guerra Mundial en Alemania ha derivado en un blindaje de los medios públicos que, curiosamente, aguanta hasta hoy día. Sí, trabajamos en libertad total. ¿Imparciales? Imposible, pero lo más cerca de la verdad. ¿Autorcríticos? No lo suficiente, nunca es suficiente. Amo:

Pero la realidad es que la vida acá, en la Alemania del Siglo 21 es una joya. Aburrida y mediocre, pero relajada y segura. Una joya que vale la pena conservar, mejorar de a poco. Al que no le guste…

El ‘trolaje’, la falsedad e hipocresía … gajes de oficio. Siempre percibí mi sueldo como una beca y una indemnización…