Uruguay padeció décadas de mal juego y mediocridad, pero en los últimos tiempos la ‘Celeste’ logró salir del fútbol de ‘hacha y tiza’, de batalla campal y con la llegada de Forlán, del ‘ruso Pérez’ o de un ‘Maxi Pereira’ recobramos el buen juego. Se avecina con Rolán o De Ascarraeta una generación que irrumpirá en el Mundial de Rusia, eso sí, sacando a Cavani y Lodeiro.

Lodeiro es la eterna promesa que nunca llega a ser lo que muchos quieren creer, igual Cavani – es nuetro Messi. Jamás convenció el ex Napolés en la Celeste, lució cuando Forlán y Suárez lo ponían en juego, de resto aburrió. En la Copa América faltó Suárez por su ataque en el Mundial y un ya flojo Cavani llegaba con la presión del accidente que tuvo su padre. El Maestro se equivocó al ponerlo de salida y un partido en el que Chile podría haber jugado días contra la impenetrable defensa celeste faltaba una wea para que ‘La Roja’ se impusiera.

Lo de Jara es algo normal en la cancha, especialmente en el predominante antifútbol sudamericano. Te escupen, te pisan, insultan o te tocan el culo. El control de la reacción a la provocación es lo decisivo.

En Uruguay los candidatos a ‘weon’ nunca faltan. El turno esta vez fue para Cavani. Nos costó la permanencia.