Es una cadena y es comercial… lo podés criticar como quieras, pero al entrar en la planta baja del Wholefoods en Kensington… volvés a ser humano. Repetí lo de siempre en Londres, las cenas descubriendo nuevas ofertas, el almuerzo en Wholefoods.

Desde que entré casi por error a una sucursal en Nueva York me convertí en fan incondicional. El buffet, imperdible. Contáme después…